martes, 25 de octubre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
lipograma
Érase una vez una niña que paseaba feliz entre las casas de su
ciudad. Su madre nunca la dejaba pasar más allá de aquellas casas ya que decía
que en las afueras de la ciudad abundan seres humanos y criatura sin piedad.
Una calurosa mañana por la playa, vi una bonita concha marina. La
cogi. Mis ojos admiraron la bonita concha, nunca había visto nada igual.
Brillaba con luz propia. Blanca, translucida, linda y minúscula. Fui andando
hacia casa feliz por mi afortunada fortuna.
Y
Se
Fue
Ágil
Lindo
Pajaro
Volando
Contento
Queriendo
Susurrando.
S BB DFK
La mañana amada
por los monos o los moros
ven fe entre que beben te
mi ir y vivir vi.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Johann Wolfgang
Johann Wolfgang von Goethe nació
en Alemania el 1749. Fue un poeta, novelista, científico y dramaturgo. Se decía
que era de inteligencia superdotada. Vivió y ayudo a fundar el romanticismo, así
que se puede apreciar la idea del amor extremo en sus cartas y sus poemas.
La historia que hemos leído en
clase esta compuesta por dos cartas, la primera escrita en dos partes, así que
en teoría estaría echa en tres partes. Hay unos cuantos recursos literarios en
el texto. En la ultima frase de la primera carta pone “Me hace falta a levadura
que hace fermentar mi vida”. Es una metáfora. Da a entender que se siente vacío
y le hace falta algo que le llene, que en este caso seria su amada. También hay
otra que se refiere a si mismo como una marioneta. Es otra metáfora e hace
referencia a que se siente manipulado por sus propios sentimientos. En la
segunda carta se puede encontrar anáforas en las líneas 9, 18 y 20 con las
palabras “ Quiero morir!”
martes, 4 de octubre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Reformulación
Hace unos años, en la concurrida ciudad de Los Angeles, vivía
una joven llamada Victoria. Era una mujer impulsiva y con mucho carácter. Siempre
intentaba superarse a si misma en todo. Trabajaba como renovadora de
pasaportes, y eso la tenia muy estresada. Iba y venia a todas horas, de un
sitio para otro. Una mañana, se despertó demasiado tarde, por lo que tuvo que darse
prisa en arreglarse y salir de casa. En la calle, caminaba lo mas deprisa que
sus piernas le permitían, embutida como estaba en esos tacones incómodos, la hacían
sentirse mas estresada de lo que ya estaba. Entre las prisas, los papeles que
llevaba en la mano, y sus tacones, se tropezó y todas sus notas cayeron a sus
pies. Harta y exasperada como estaba, empezó a maldecirse por no ser lo
suficientemente buena como para poder abarcar todo. Empezó a criticar su poca paciencia. Empezó a
criticar sus odiosos tacones. Empezó a criticar sus piernas por no ser lo
suficientemente estable, por no ser fuertes y sanas como las de un deportista. Se
agacho y comenzó a recoger los papeles desperdigados por el suelo. De repente,
vio una mano que le pasaba unos cuantos papeles. Levanto la mirada y se encontró
con un sonriente hombre mirándola desde su silla de ruedas.
- Se encuentra bien?- pregunto el sonriente hombre
- Si, si. Muchas gracias por ayudarme.- dijo mostrando
sus papeles ya en mano.
- No hay porque darlas. A veces las piernas nos dan una mala jugada.- comentó el
hombre aun con esa sonrisa en la cara.
Victoria se quedo mirando a ese feliz hombre. Ella ya no
recordaba cuando fue la última vez que sonrío. Ella siempre estaba enfadada y
angustiada. Y él, él simplemente era feliz. Estaba paralítico, pero era feliz. Mas
feliz que ella incluso. Victoria se despidió y se fue, queriendo llorar por sus
pensamientos egoístas de hacia solo unos minutos atrás.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Todo un Dios
Hace tiempo, cometí
el error de reírme de las esperanzas de un niño. Un niño que era mi amigo. John
Lennon y yo éramos amigos, jóvenes y, por lo tanto, llenos de esperanzas. Todo comenzó
el día que empezamos a especular sobre nuestro futuro. Yo amaba la literatura y
quería ser profesor. John, en cambio quería ser cantante. Yo era perspicaz y vi
en sus ojos una chispa de emoción. Sabía que John era una persona de principios
pero aun así me sorprendí al oír sus especulaciones. Hablaba de armar una banda.
Hablaba de viajar por el universo. Hablaba de vivir solo del Rock & Roll. Decía
que nadie le comprendía. Que todos se comportaban como extraños al hablar de
sus sueños. Como si fuera una cosa imposible de la que mejor no pensar. Quería
vivir sin compromisos y ser feliz sin motivos. Yo, en cambio, estaba en contra
de eso. No le encontraba lógica, no tenía un rumbo fijo en su vida, era una
completa locura. Hablaba de cambiar el mundo con su música. De cambiar el
pensamiento de las personas y su forma de ver la vida. De revolucionar todo a
su alrededor. Quería que todos tuvieran una vida sin complejos ni compromisos. Decía
que su banda se llamaría Los Beatles.
Volví a reírme de el asegurando que nadie escucharía a una banda con ese
nombre. Nos fuimos distanciando con la edad hasta llegar al punto de solo
conocernos superficialmente. Cometí el error de reírme de las ilusiones de niño
de 6 años. 10 años después, John Lennon logró algo que no muchas personas pudieron
lograr. Completó su sueño. Los Beatles
fueron reconocidos mundialmente como una de las
bandas de rock más grandes de la historia. John se convirtió en el profeta de
la música. Cometí un grave error y ahora, ese niño se ha convertido en todo un
Dios.
“Si no sabes que la vida solo consiste en ser feliz es porque no sabes lo que es vivir” John Lennon
El sueco
- Pero me da miedo las armas,
sino no habría tomado mi carrera deductiva en tan corto vuelo. Veo, caballero-
dijo lentamente intentando vocalizar para que la barrera de idiomas no sea un
problema para nuestro entendimiento.- Puedo ver que algo le impulsa a
desconfiar en mi, puede la facha de mi forma de vestir, o esa vida sosegada que
llevan a las malas lenguas. Sin embargo. Le prometo que por mi honor, el de mi
hermana y la de nuestra santa madre que Dios tenga en la gloria que no tiene
nada que temer de mi. Soy perspicaz y aunque no le conozca salvo
superficialmente puedo deducir que es un hombre con principios.- Dijo mientras
seguía sentado en la cama con los ojos en el olvido clavados en mi y con su
rostro inexpresivo perdido sin duda en sus pensamientos en quien sabe que
dolorosos recuerdos y que visiones indescriptibles de melancolía.
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